“Julián Álvarez sabía que los intendentes peronistas operaban en contra de su candidatura”

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Finalmente se cayó la intención del excampora Julián Álvarez de competir por la intendencia de Lanús con el sello K Frente de Todos y dar paso a la “bendición” de la nómina encabezada por Edgardo Depetri. “Quiero dejar claro que he acatado la decisión de nuestros referentes nacionales de declinar mi postulación como precandidato a intendente de Lanús, en favor de una única lista”, declaró en sus redes sociales el sábado pasado.

Para muchos, la bajada del exsecretario de Justicia de la Nación fue una sorpresa, ya que hacía tan solo horas había reunido a una gran cantidad de dirigentes, incluyendo al massista Nicolás Russo, en una foto que fue leída como una “señal de fuerza”. Pero lo cierto fue lo que anticipó este periodista el mismo día de la imagen que aglutinó tantos rostros, el miércoles 19: que su candidatura ya había sido bajada.

Sucedió que sólo algunos sabíamos que hacía 24 horas, el martes 18, Máximo Kirchner ya se había inclinado por la candidatura de Depetri. Se le llegó a reprochar a Álvarez su “estilo personalista”, “no haberse declarado por la unidad, pese a haber dejado de ser un cuadro de La Cámpora”, aunque su alejamiento no le impide seguir dialogando con Eduardo “Wado” de Pedro.

En este sentido, el dinamismo dialogista de Depetri le permitió sentarse con los popes del PJ local. La trilogía de gestos dados el pasado 26 de julio, aniversario 100 del natalicio de Eva Perón, que significó la vigilia y el acto en Los Toldos, homenaje en el Hospital Evita y finalmente reunión en la sede del PJ lanusense, selló la candidatura del hombre del Frente Trasversal. No así el excandidato a intendente (2015) a sabiendas que entienden en su figura a un símbolo de la derrota.

Las estrellas de las operaciones en el Instituto Patria fueron los intendentes peronistas, y ellos mismos también se encargaron de torcer el rumbo de las ambiciones del joven dirigente y de cerrarle puertas en otras candidaturas: uno de los más encendidos fue un mandatario vecino.

Ese día, el pasado miércoles 19 en una escalinata de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), muchos fueron de buena fe, dirigentes, precandidatos, sindicalistas, operadores, entendiendo las reglas del juego político de demostración de poder aún antes de abrir fuego, y se dejaron llevar por la posibilidad de que esa imagen traccione al ex Cámpora y por ende al encolumnamiento. Pero otros ya sabían de qué iba la cosa, y uno de ellos habría sido Julián Álvarez. “Julián Álvarez sabía que los intendentes operaban en contra de su candidatura”, se le escuchó decir a un jugador.

La foto es entendida como un “manotazo de ahogado” dirigido al Instituto Patria y a la lapicera electoral, para pedir al menos dos lugares en la lista de concejales que salga victoriosa de la rosca del pasado sábado 22. El enigma fue Russo, quien ya contaba con un as en la manga: su identidad con el Frente Renovador y su peso político en la Región junto con el de José Luis Pallares iba a hacer que caigan parados gracias a los acuerdos estructurales y termine acompañando a Depetri como primer candidato a concejal uno, y otro como candidato a senador bonaerense.