“Hola mi amor, somos los Massacre”, dijo Walas, su carismático cantante, y comenzó la fiesta. Gente de todas las edades, y no solo de Monte Grande, colmó el recinto para no perderse instancias de un show que no se repite a lo largo de las presentaciones de Massacre. Pasaron grupos soporte, entre los que se destacaron los Kinky Dogs, banda compuesta por músicos de la Región cuyo cantante, Ardilla Pérez, hace alarde de las influencias sesenteras que los alimenta.

Puede decirse que para Massacre los sesentas también tuvieron que ver, años en los que se afianzó la patineta como alternativa a las olas de la costa oeste californiana y una lógica banda sonora homenajeada ya con un temprano instrumental “Mirando al Pacífico” con Walas a la guitarra rememorando el sonido de The Ventures, o con “A Jerry García…” dedicado al líder de los Grateful Dead.

 

Massacre sonó dentro de los parámetros de la corrección, muy aceitados y es un lujo. Se puede adivinar en el violero Pablo “El Tordo” Mondello la responsabilidad. Inmejorable el trabajo ajustadísimo de Federico “Fico” Piskorz (ex Evidencia Jinnah) con guitarra y sintetizador, logrando efectos calcados a las grabaciones de los discos. El bajo y la batería eran instrumentos ocupados por “Topo” y “Paco”, deserciones de las que solo los que llevamos varios años vividos recordamos. Hoy esos puestos los detentan Luciano “Bochi” Facio y Carlos “Charly” Carnota respectivamente, luciendo una labor brillante, con momentos de protagonismos individuales.  

“Te leo al revés”, canta Walas y el pogo es generalizado. La pantalla montada atrás de la banda nos recuerda el nombre del grupo con imágenes que intercala velocidad y proeza skater. 

Massacre es pionera en Argentina en eso del sonido conocido como “rock de la costa oeste” y el hardocre (T.S.O.L., Dead Kennedys), con reminiscencias al ruido de Detroit (Stooges, MC5, Kiss, Alice Cooper), pero con anclaje en Australia (Radio Birdman). “Atomic, surf, punk”, fue definida su música, términos que fueron a parar al compilado “Singles + Covers + Rarities” del 2000. Vueltas del concepto para definir a Massacre lisa y llanamente como “skate rock”, banda sonora de las pistas de patinetas de fines de los 80s y de las destrezas de ollas con tablas más profesionales. Esta banda fue la primera con el nombre de Massacre Palestina, escuadra de la que se desprende Walas como miembro original, personaje histórico también de culto, conocedor y pasajero del más crudo under porteño y del vértigo de la velocidad sobre la tabla con lija.

La calma es pasajera con “Seguro es por mi culpa” de “12 nuevas patologías”, interpretación en el Teatro Greison auterreferencial con climas cambiantes invocando a los ingleses The Clash. Sigue “El Deseo” del álbum “Ringo”, para luego dar lugar a una de las tantas intervenciones de Walas envuelto en diálogo con el público, su público (ver videos): “¿Cómo estás mi amor? Los Massacre recomendamos beber con moderación, pero también amar sin moderación”. Obvio, sigue “Tanto amor”, tema que en el que creo que Walas logra su mejor performance vocal. 

 Un hit: “La reina de marte” de “El Mamut” cantada por todos los presentes y hasta por un niño de no más de 9 años que salta con su mamá. Viene “Río siempre” con un gran trabajo del “Tordo” Mondello: “No se que pensás vos del dolor, pero a mi por fortuna no me toca ni me mira”. 

Siguen “Vienen los zombies” y “Adiós caballo español” para dar lugar a la falsa despedida y luego el bis con “Plan B”, “El espejo” y “Mi mami no lo hará”, con una de las frases más lindas del rock argentino: “Abrázame así abrázame fuerte, siento venir el huracán”.

Y sí, el cierre es para otra declaración de principios y un himno skater de fines de los 80s, épocas de Massacre Palestina y escenarios como el de La Capilla, el Arlequines o Cemento, “Diferentes maneras”: “En la rampa no hay nadie, las pistas desiertas, skaters desaparecidos en acción. No necesitamos la ciudad ni el día, abajo es donde está la diversión. Arriba tus leyes, abajo la acción. Arriba tus modas, aquí la diversión. No necesitamos de tu mundo, no necesitamos nada de vos”. 

Fin del show. ¿Cuándo fue la última vez que estuviste entre cientos de personas y todos sonriendo?