“¡Bang! Bang!… Estás liquidado”: 30 años del 4° disco de Los Redondos

56

“El tipito tiene el enojo del prisionero con el culo domado a bastonazos, y parece condenado a la violencia por falta de placer. Ha alborotado bajo la suela de una bota, frenéticamente, hasta quedar quieto, sin aliento, inerte como una bolsa…”

El 7 de octubre de 1989 salió a la luz “¡Bang! ¡Bang! …Estás liquidado”, el disco que marcó el fin de la etapa under de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, inaugurando la era de los grandes conciertos.

Grabado en medio de la crisis social y política que agitaba al país, sus temas transmiten el clima de época. “Tenía la sensación de que podía pasar cualquier cosa. Había mucho olor a pólvora. Por eso imaginé que hasta te podía fusilar la Cruz Roja. Era una forma de sugerir que no había que confiar en nadie”, declaró el Indio Solari en “Recuerdos que mienten un poco”, su autobiografía.

 

La grabación fue realizada en el estudio Del Cielito, situado en una casa quinta de Parque Leloir, lugar donde los músicos vivieron durante todo el proceso de grabación. Allí los ingenieros Gustavo Gauvry y Mariano López trabajaron arduamente junto a la banda para lograr el sonido que buscaban. “La idea no era hacer un LP pulcro y prolijo, sino sobre todo que sea emotivo, y que salga un poco esa frescura”, recordó Skay.

Primero se grabaron las bases: guitarra, bajo y batería, con la idea de capturar la intensidad de los ensayos. Semilla Bucciarelli al bajo, Walter Sidoti baterista, Sergio Dawi al saxo y Skay a la viola ya habían registrado completamente la parte instrumental, pero el Indio prefirió grabar las voces al final.

“Todos habían hecho lo suyo y él se preparaba, se preparaba, y cuanto más se preparaba más tenso se iba poniendo”, contó Poli, la manager en una entrevista al periodista Claudio Kleiman. Mientras tanto, Rocambole trabajaba en el arte visual del álbum; las ideas del Indio y la temática de sus letras inspiraron al maestro, quien evocando a Goya y su obra “El tres de mayo de 1808 en Madrid”, creó las ilustraciones que identifican al cuarto disco redondo.

Los arreglos de Lito Vitale y Rick Anna, la acústica especial del estudio, más el empleo de micrófonos ambientales terminan de definir el sonido inconfundible de este hito del rock argentino que hoy cumple 30 años.