En primer turno, CFK le habló a la multitud: “Esta mañana cuando me desperté recordé que hace cuatro años me había despertado en el mismo lugar, en la casa de mi hija, después de aquella noche maravillosa del 9 de diciembre de 2015”, señaló, recordando la Plaza del fin de su mandato, hace cuatro años.

La vicepresidenta se refirió a aquel discurso, cuando dijo que “no fue magia” y que “nos importaba lo que le pasaba al de al lado aunque nosotros estuviéramos bien”. También señaló que “estos cuatro años han sido muy duros” y aludió a “la persecución” y “la humillación” de estos últimos cuatro años.

Agregó: “Pese a eso hoy estamos aquí, no por la voluntad de un dirigente, sino por millones que creen que pueden vivir en un país mejor. Esa voluntad fue ayudada por la memoria del pueblo y de la historia”. Y que “la hemos moldeado con la humildad que debemos tener cada uno para comprender que lo colectivo es más importante que lo individual”.

En ese sentido, apuntó que “los dirigentes deben comprender que el todo es más importante que individualidades sueltas”.

En otro pasaje de su discurso dijo que “digo lo que siento y hago lo que siento” y apuntó al macrismo al decir que “fueron cuatro años de persecución y buscaron desaparecernos”.

Además, afirmó que “el coraje se prueba en el llano y en la adversidad” y pidió “amor a la Patria”, además de reivindicar a los jóvenes. “Los quiero abrazar a todos”, dijo.

Al final de su discurso, se dirigió a Fernández y le dijo: “Ha empezado su gobierno con muy buenos augurios”. Felicitó al mandatario por el fin del enrejado y definió como “muy bueno” el discurso en el Congreso.

“Confíe siempre en el pueblo, son los más leales y solamente piden que los defienden, no se preocupe por la tapa de un diario, sino por llegar al corazón de los argentinos.”

Además, reiteró que debe convocar al pueblo “cada vez que lo necesite”. Y cerró con la idea de que “cuenta con la esperanza que hemos depositado en usted”.