Conos gigantes de papas fritas: la tendencia que se apoderó de Monte Grande

El boom gastronómico crece en el centro de la ciudad durante este verano y ya acumula un buen número de locales. ¿Como afecta a los vecinos y a las inmediaciones? Porqué se da esta popularidad? Opinión de una nutricionista. 

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Desde hace unos meses el centro de Monte Grande, Esteban Echeverría, se pobló de nuevos locales de comida rápida en las inmediaciones a las plazas con la particularidad de ofrecer gigantes conos de papas fritas como el gran protagonista.

El principal llamador es el costo. Estos locales ofrecen precios económicos que son seductores para los grupos de familias numerosas que no pueden acceder a otro tipo de locales y para chicos en edad escolar que no disponen de demasiado dinero.

Casi todos los locales funcionan de lunes a lunes y cierran únicamente los domingos a la tarde, mantienen un horario de 10 de la mañana a medianoche o hasta las 2 de la mañana en caso de haber un gran flujo de gente.

Un grupo que tiende a optar por estos locales son los jóvenes que salen a bailar, tanto en la “previa” como en el “after”, las papas fritas son una opción elegida para poder llenarse sin gastar de más.

Títulos que incluyen la palabra “papas”, logos coloridos, precios y tamaños estándar: la tendencia se repite en todos los locales por igual y logra reunir colas inmensas durante los horarios fuertes de consumo alimenticio.

¿Cómo afecta a la salud de los vecinos este cambio alimenticio?

Se ha comprobado que el consumo de papas fritas resulta adictivo en la mayoría de los casos, esto se debe a que los carbohidratos, dulces, grasas y procesados tienen un mayor potencial adictivo.

Según un estudio, comer papas fritas dos veces por semana aumenta a más del doble el riesgo de muerte. Se debe principalmente a la gran cantidad de sodio, calorías y grasas saturadas que contienen, las cuales podrían provocar enfermedades cardiovasculares, u otras afecciones crónicas relacionadas al aparato digestivo.

Eterna duda: ¿Cada cuanto cambian el aceite para freír?

Las freidoras profesionales tienen una capacidad de 15 a 25 litros y el aceite utilizado suele tener agregados ciertos aditivos para que no transmita mal sabor.

Un aceite que ya tiene 3 días ya es malo para el consumo. Por lo general, en la mayoría de los locales se cambia los lunes de forma completa y dos veces al día de forma parcial. Suelen pasar el aceite por un tamiz para eliminar las impurezas y quitar la parte gruesa. Posteriormente, lo rellenan con aceite nuevo. Algo que resulta igualmente nocivo por estar mezclado con aceite ya utilizado que contiene componentes perjudiciales.

“No quiere decir que este mal comer papas fritas, depende mucho de la genética y alimentación de cada uno. Sin dudas, no es de buen valor nutritivo, pero no quiere decir que no se pueda consumir. El tema es que no sea cotidiano, todo depende de las cantidades”, reconoció a ASÍ TODO NOTICIAS Agustina Murcho, profesional de la nutrición.

“Esto (el consumo de papas fritas) facilita mucho a que el patrón alimentario disminuya su calidad, quizás en lugar de merendar correctamente, optamos por comer un cono de papas fritas”, agregó la nutricionista.

En las calles también se hace notar el consumo. Los conos ya vacíos se ven en gran cantidad dispersos por las veredas y las calles durante las madrugadas antes de que sea limpiado. El hecho de ser una comida al paso suele complicar el estado de basura en las calles y la mantenimiento del mismo.

Además, muchos vecinos aseguran que el olor que produce la excesiva producción de alimentos fritos se hace notar en las zonas aledañas al centro y se ha vuelto una característica en el último tiempo.