Imperdible: la experiencia sensorial de “Un Viaje a Ciegas” vuelve a la Región

Se trata de la presentación de la compañía Teatro Ciego que vuelve a la Región -Banfield, Canning, Monte Grande- con una obra que apuesta a los sentidos y a la imaginación del espectador, permitiéndole experimentar historias en la más profunda oscuridad.

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“Queremos que la gente vivencie, que se sumerja en la imaginación con estímulos sonoros, táctiles, olfativos y a veces el gusto”, dijo a ASÍ TODO NOTCIAS César Martínez, joven actor integrante de Teatro Ciego quien además es no vidente junto con otros que también lo son y que forman parte del equipo.

La apuesta de la compañía Teatro Ciego es de destacar. Se basa en la simpleza de la oscuridad es absoluta, instante en que los sentidos se disparan, para que la mente de cada espectador construya imágenes en base a un relato que toma de sorpresa sin necesidad de luces, colores o la expresividad visual de intérpretes.

Es una experiencia en la que la escena teatral se aleja del escenario y ocurre entre los concurrentes, pasando muy cerca y con aromas especiales.

Dado al éxito que vienen cosechando, la agrupación vuelve con “Cita a ciegas”: Teatro Canning de Ezeiza este viernes 31, El Refugio de Banfield el viernes 28 de febrero, y en el Espacio Cultural Dalí de Monte Grande el domingo 1° de marzo.

La obra es disfrutable al 100%: las palabras, el canto, el piano, los gritos, las risas, motorizan escenas que corren por cuenta de cada uno quienes forman parte del estar en la sala, y la cosa cumple su efecto en un recinto absolutamente negro, sin el más mínimo haz de luz.

Así como el cine necesita de una sala oscura para generar la fantasía de meter al espectador en una historia a través de una pantalla iluminada proyectada desde la espalda de las butacas, y el teatro tradicional guiña con esa cuarta pared ubicada justo donde está el público, el Teatro Ciego va por más: a la actuación tradicional, se puede adivinar el clásico café concert, con interpretaciones entreveradas en escenas sobre las tablas pero también entre la gente; y el viejo radioteatro, donde son los efectos sonoros generados en vivo aportes fundamentales a la construcción de la fantasía, como así también en la traducción de imágenes en movimiento.

Un piano acompaña una versión de “Adiós Nonino” de Astor Piazzolla y una voz nos sumerge en la historia de un boliche, un cafetín, en un lugar indefinido, en una época indefinida que el oyente irá construyendo mentalmente con pistas. Inundan sonidos de ciudad, autos, gente pasando cerca, motores, campanas y el impresionante avanzar de un tren.

 

El aroma es a café, y es justamente un boliche donde personajes interactúan y cada uno tiene su historia. A la experiencia sonora, con la dirección de Facundo Bogarin, y el sonido a cargo de Lucas Maquione, los protagonistas son ellos: Pablo Dorado, Alberto Gati, César Martínez y Loubert Pool Ball. Alguien barre el piso cerca nuestro, un ancla que cae al agua que se la oye en el pasillo, unos jabalíes sueltos en la sala entre oras cosas a las que se le suman las valiosísias interpretaciones de Belén Cabrera (“Se dice de mi”, “La chica de Ipanema”, “Naranjo en flor” -con aroma a azahar en la sala-).

Con una gran producción, Teatro Ciego, grupo colectivo que trabaja en forma cooperativa desde el 2001, pasa por la Región y es realmente una experiencia que vale la pena. También vale emocionarse. Esa lagrima, nadie la verá.